Ya no participo en Facebook porque lo hace mi padre, ¿y qué hay de la abuela?
4 Enero 2010 Inaki Azkoaga
En esta época de la interconexión, cada día hay más personas de todas las generaciones conectadas y dispuetas a dar cuenta de su vida en redes sociales como Facebook, donde se dice que hay 350 millones de personas adheridas.
Si ahora hace diez años nos hubieran preguntado quiénes iban a ser las personas que navegarían por Internet, seguramente, hubiéramos respondido que las más jóvenes, mientras que las mayores, probablemente, se conectarían muy pocas veces y sólo lo harían algunos de ellos, es decir, que serían un grupo minoritario.
Del mismo modo, si hace solamente cinco años nos hubieran preguntado quiénes iban a ser las personas que estarían dispuestas a contar su vida por Internet, por medio de las entonces incipientes redes sociales, también hubiéramos respondido que la gente más joven.
Recuerdo también haber leído un artículo de estos años en el que se preguntaban las razones que podrían llevar a la gente a contar su vida públicamente. La respuesta era que el concepto de “privacidad”, tan celosamente guardado por una mayoría de las personas durante tantas generaciones, estaba siendo sustituido por el de “identidad” (quiero que se me conozca como soy) abrazado por los más jóvenes.
Hoy he leído que algunos jóvenes –digo algunos ya que no sé si son muchos, pocos, o casi ninguno- no quieren participar en Facebook porque es una red en la que sus padres están presentes. Por esta razón, ellos prefieren utilizar otras redes más “ad hoc” para la gente de su edad.

El continuo envejecimiento de la sociedad occidental nos está ofreciendo un gran número de personas con una edad intelectual activa, más vital que la física, con tiempo para dedicar muchas horas a sus actividades, entre la que se encuentra la navegación e interacción por Internet.
Estas personas, con tiempo y conocimiento de las herramientas básicas de navegación, están utilizando también las redes sociales, como Facebook, dejando muchas veces de lado “la privacidad”, de la que se han mostrado tan celosos en muchos momentos de su vida, para empezar a dar mayor importancia a la “identidad”, con menos pudores y más pública.
Diríase que, con cierta facilidad, las herramientas pensadas y desarrolladas por jóvenes han pasado a ser utilizadas también por personas mayores, apoderándose de algunos de sus valores e invadiendo, de alguna manera, el espacio identitario de estas generaciones.
Si hay un número x de personas que no desean interactuar contando su vida en redes en las que pueden verles o seguirles la pista sus padres, ¿qué dirán si se dan cuenta de que lo hacen sus abuelos? ¿Llevará esta invasión de unas mismas redes sociales por parte de diferentes generaciones a una segmentación de las mismas?
Archivado en: General, Redes sociales, Stakeholders

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